13.12.06

La Muerte le sienta bien




Es un hijo de puta. Pero es nuestro hijo de puta.
Henry Kissinger (1923)

A la muerte de un canalla
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OBITUARIO CON HURRAS
Por Mario Benedetti (1920)

Vamos a festejarlo, vengan todos
los inocentes
los damnificados
los que gritan de noche
los que sueñan de día
los que sufen el cuerpo
los que alojan fantasmas
los que pisan descalzos
los que blasfeman y arden
los pobres congelados
los que quieren a alguien
los que nunca se olvidan
vamos a festejarlo, vengan todos
el crápula se ha muerto
se acabo el alma negra
el ladrón
el cochino
se acabo para siempre
hurra
que vengan todos,
vamos a festejarlo
a no decir
la muerte
siempre lo borra todo
todo lo purifica
cualquier día
la muerte no borra nada
quedan
siempre las cicatrices
hurra
murió el cretino,
vamos a festejarlo
a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas

se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre
vamos a festejarlo
a no ponernos tibios
a no creer que este
es un muerto cualquiera
vamos a festejarlo,
a no volvernos flojos
a no olvidar que este
es un muerto de mierda.





 

3 Comments:

Blogger nat said...

a mí me gusta el titular de El Mundo que anuncia su muerte:
"Un anciano enfermo de pasado atroz"

que se mueran, que vivan y sufran, que muertos en vida repten en su propia mugre, cualquier cosa me da igual.

15.12.06  
Blogger Lord Cheselin said...

Lo mas lindo fue el escupitajo del nieto de Pratts a cajon.

La misma frase decia T. Roosvelt del dictador Somoza.

15.12.06  
Blogger Moebius said...

Publiqué la poesía de Benedetti, no porque sea un autor que frecuento, sino porque creo revela las contradicciones surgidas en torno a estas cuestiones. Me parece peligroso ponerse a odiar a destajo. Es algo que inevitablemente surge de aquellos muchos que vivieron ese momento y que lo sufrieron. Por mi parte, el cadáver de un dictador envejecido no me provoca ni alegría ni odio. De hecho, no me provoca nada. Me preocupan más aquellos que están vivos, son jóvenes, y acuden a saludar al etilo nazi a ese cadáver. Eso es lo siniestro, lo otro apenas es necrofílico. Y la frase que usa Kissinger es en realidad la definición de la política norteamericana de todo el siglo XX.

15.12.06  

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