9.10.07

El Sueño del Muerto




En estos días de conmemoraciones, recuerdos, bendiciones y anatemas, han venido a mí algunas ideas en torno a las imágenes de un muerto que resulta tan imponente en su mortalidad, en su finitud – porque en buena parte ese cuerpo así ha sido (re)construido -, que la muerte se vuelve espejo y nos devuelve algo, cosa rara para algo tan mezquino, absoluto y final.
Pienso en las fotografías, aquellas que nos dicen que el muerto está muerto, y a su vez lo transforman, lo multiplican en miles de otros cuerpos y sus infinitas posibilidades. Pienso y viene a mí una idea, una pequeña tentación pseudoliteraria. Pienso en el cuento de Cortázar, La noche boca arriba, y como un rompecabezas elijo armar mis piezas como vienen, como se me han presentado. La foto del cadáver del Che en la escuelita de La Higuera, siendo examinado por un grupo, entre los que se encuentran sus verdugos, quienes no pueden salir de su perplejidad ante la enormidad del hecho. El gesto tecnicista del oficial a cargo de señalar con dedo nervioso el estigma de la herida mortal no alcanza a explicar aquello que los rostros revelan: la imposibilidad de entender del todo bien qué ha sucedido. La muerte ha transformado al cuerpo sólo para radicalizarlo. Algo intuyen esos rostros, que apenas sospechan algo más allá del horizonte de su pequeña y mísera victoria. La obra de Rembrandt, La lección de anatomía, donde el espectáculo científico a cargo del Comendador Tulp gira sobre el cuerpo del criminal ejecutado en la horca poco antes. El uso médico-científico del cuerpo a la vez redime y sentencia ese mismo cuerpo. He aquí un delicuente, el bien que no hizo en vida lo hará en su muerte sirviendo de objeto a la autoridad/ciencia. Esta basura es, después de todo, aprovechable. Los notables parecen estar divididos entre su necesidad de satisfacer la curiosidad, y la de tener un lugar en aquella singular demostración de saber. Ellos son el saber, y el saber se impone sobre el cuerpo, lo disecciona, lo observa, saca sus conclusiones. Pero hay distancia: el contacto entre el cuerpo/criminal y los cuerpos del saber se da mediatizado por el instrumento quirúrgico del maestro de ceremonias. Se mira y también se toca, sin tocar.
Pienso en estos dos cuerpos, ambos sostenidos por una superficie más o menos precaria – la mesa de disección, la mesa de lavandería -, ambos amortajados por las miradas de quienes insisten en sacar conclusiones de sus muertes. ¿Y si fuera un sueño de muertos? ¿Se están soñando el uno al otro? ¿Quién sueña a quién? ¿El criminal holandés del siglo XVII se sueña un guerrillero en alguna lejana selva, sabiéndose líder de sus hombres, sabiéndose también condenado, hambriento, sediento, con el aliento cortado por el asma y la pesadez tropical que no da descanso, con los perros de la guerra cada vez más cerca? ¿O es el guerrillero de la selva boliviana el que se sueña un criminal holandés del siglo XVII condenado a la horca, que espera en alguna celda húmeda y pétrea, asediado por los piojos y las pulgas y las ratas, sediento y hambriento, congelado en el tiempo mientras se acerca su muerte? Una rara sensación aquejará a ambos, la certeza de saberse perdidos de una forma o de otra; la ilusión de permanecer sin estar, sin ser siendo otra cosa. Su noche boca arriba ha terminado, la nuestra apenas empieza. ¿A quién soñamos nosotros? ¿Y quién, a cambio, nos sueña? Perdidos en nuestras selvas, con el escalofrío que nos recorre al pensar el momento en que un dedo ejecutor se nos hunda en la herida dejada por la llaga de la historia, de las pequeñas historias, de esas que fluyen como corrientes subterráneas. Arriba, la pena, el olvido, el estigma. Y la tierra negra, como los sueños. Y la tierra roja, como la sangre. Y la sangre, que pide - sigue pidiendo - la libertad.


3 Comments:

Blogger Mer said...

Aquellas miradas congeladas en el tiempo dicen mas de lo que pretenden,y a la vez pretenden mas de lo que podrian decir.Los cuerpos muertos,el final del asecho.La conclusion incierta de una lucha, porque donde se renuncia por mortalidad permanece gravitante la voz casi muda del transgresor.

Encontre su blog por casualidad,me gusto mucho. Saludos.

9.10.07  
Blogger Moebius said...

Gracias Mer, me alegro que te haya gustado.

10.10.07  
Blogger PISK BENTO said...

Muy grosso man,muy grosso

16.10.07  

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